Ayer ha salido la noticia estrella de la disección del iPhone 5 y sus precios relativos de los componentes que nos deja entre ver lo asquerosamente rica que se hace Apple con cada uno de los dispositivos que nos vende. Y es que aunque el iPhone 5 sale un pelin más caro su fabricación tampoco es tan exagerado para que hayan subido el precio al consumir alrededor del doble del tanto por ciento que a ellos les supone en costo.

Sí señores, el iPhone 5 sale por unos 168 dólares por cabeza (recordad que son precios aproximados, realizados a ojo de buen cubero y que no cuentan cosas tan fundamentales como convenios, petición de piezas a mansalva y consiguientes recortes de dinero a los proveedores) lo que son unos 30 dólares más que el iPhone 4S.

Avalanchas de fanboys, al ver esos dólares extra ya se han dado por contentos y han asumido como natural el aumento indiscriminado del precio del producto a ellos. Normal, es natural.

El problema es que otra avalancha de usuarios maduros de la plataforma les ha dicho un “pero tu de que vas, chaval”, indicando que es mucho más de un 500% de beneficio por terminal (Apple esta siempre entorno al 300% de beneficio por cosa que te vende).

De ahí (seguimos con el tema), letrados y economistas fanboys han rebuscado entre la maleza para sacar contra argumentos a “no es tan caro”, como “no incluye el precio de la mano de obra” sumado a un argumento nuevo denominado “lo que vale investigar y desarrollar”.

Claro, que si no eres economista o nunca nunca nunca has realizado un proyecto al completo, estas palabras te suenan tan a chino que te quedas con la boca en medio cierre y les das la razón (aunque te siga pareciendo un completo robo a mano armada, que coño). Pero aquellos que algo de esto hemos hecho, hemos hablado con clientes (de cierta alcurnia) y se ha movido pasta de por medio más de 400 euros por hacer una web, tenemos una palabra que es el resumen de todo: el ROI.

El ROI o Return of investmemnt o (en cristiano) Retorno de la Inversión es el verdadero indicativo de la viabilidad de un producto. Nos indica cuanto tiempo vamos a tardar en recuperar todo lo gastado para empezar a tener ganancias y es un dato que se tiene en cuenta para pensar cuanto vamos a ganar por el producto antes de que la competencia se adapte, lo iguale o lo mejore. En el ROI se cuenta todo, todos los gastos, gasto por dispositivo (materiales, mano de obra, investigación, desarrollo, pruebas, ensayos, reparaciones, tanto por ciento de fallos, marketing -que tiene su propio ROI-, logística…), por cuanto se vende cada uno y cuando se tardara en dejarlo a 0 y se mide en tiempo.

Obviamente, en un producto que se parte de cero y que no hay nada anterior, el ROI suele ser alto a no ser que se venda como rosquillas, debido a, como han indicado los fanboys contables, los gastos de investigación, desarrollo, pruebas y reparaciones junto con logística son muy altos (muchísimo más que el precio de los componentes), pero a medida que el producto se mejora y/o se sacan nuevas versiones (¿os suena?), la mayoría de estos gastos bajan de forma exponencial al estar, muchos de ellos ya prácticamente amortizados.

¿Y cual es el ROI del iPhone 5?, pues obviamente, esto solo lo sabe Apple y nadie más (por muy gurú que se crea y mucha bola tenga) pero desde aquí yo aventuro cual gurú que el ROI se ha cumplido solo con las reservas del producto y por lo tanto, desde que repartan las reservas todo van a ser beneficios para Apple.

Por eso, siempre hay que diferenciar entre dos cosas parecidas en sonido pero no iguales en significado: cuanto cuesta y cuanto vale.

Vía: Applesfera