El fanboyerismo (sea de lo que sea, religión, fútbol, bandera, partido político, marca…) tiene esas cosas: lo que antes era blanco, ahora por arte de magia se convierte en negro de forma milagrosa. Lo que hace unos segundos era malo se convierte en lo que siempre has necesitado.

Si a esto le unes un punto extra de creerse periodista, recibir dinero y ser un bucanero, tienes todo el plato servido. Porque, señores, “un periodista” (o una persona que cree que un blog es un altavoz como un periódico) de mentira es un bucanero que hace y cambia de opinión, intentando convencer a sus “oyentes” (por lo de altavoz) según lo que el patrón necesita. De ahí, como decía Jobs, la diferencia entre pirata y bucanero, aunque Jobs también quería bucaneros, por mucho que dijera.

Es muy curioso que blogs, amparados en la opinión personal, cambien de opinión. Donde antes un iPad de 7 pulgadas y pico era una autentica bazofia que Jobs no desearía ni en la tumba, ahora, puesto que hay cantos de sirena de hacerse realidad (rumores, pero un bucanero no distingue rumor de deseo o realidad) cambien de opinión y propaguen que es el mejor invento del mundo tras el chupachus.

Aunque lo mas gracioso es que, descubierto el pastel porque su publico podrá ser corto pero tiene memoria y eso no le convierte en gilipollas les llame la atención, se amparen en la denominada “libertad de cátedra” con el argumento de “las cosas cambian y las opiniones también”.

Si, las cosas cambian y las opiniones también, pero no tan rápidamente. Como abandonar el fanboyismo, un cambio de opinión a estrictamente la contraria lo compone un proceso en varias fases, de diferente duración. Hacerlo de un segundo para otro es cuestión de bucanerismo y que el patrón (por intereses) “cambie la opinión” de un segundo a otro.

Con esto que indico, en este un blog de tecnología: cuidado con los tecnocratas, cuidado con a quien leéis (incluidos a nosotros, que coño), cuidado con lo grande. Lo pequeño no tiene intereses más que hacer lo que creen justo, lo mediano tiene interés en ser grande y lo grande… lo grande quiere todo para el.

Aquí no vamos a discutir si un iPad de 7’8 pulgadas es optimo, bueno, necesario, puede hacer lo que el otro, no puede hacerlo, tiene rascaculos o es capaz de ir más rápido que la velocidad del sonido. No vamos a discutir esto porque cada problema requiere su herramienta y el tamaño de un tablet es parte de una solución a diversos problemas.

A unas personas un tablet de 7 le vendrá bien, a otros uno de 9 y otros necesitaran uno de 12 pulgadas, eso es obvio, pero intentar convencer que dos nichos de mercado totalmente diferenciados no se diferencian en nada es ser corto de miras… o que el jefe te obligue a pensar argumentos instantaneamente de algo que nunca hubieras pensado. Y quizás por eso, se inventen excusas totalmente idiotas y absurdas que acaban indicando que es mejor el nuevo modelo (coño, si no fuera mejor, la gente que tuviera el otro, no compraría el nuevo, es de cajón).

A modo de resumen, sed criticos porque se juega vuestro dinero y, sobre todo, antes de comprar algo pensad si es lo que realmente necesitais. A veces, la mejor solución viene de donde no la esperamos.

Vía: Cualquier blog que hace palmas hablando del iPad de 7’8 pulgadas y en particular Applesfera