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Algo muy común entre la gente que no sabe, no entiende y le suda los huevos molestarse es el culpar siempre de un problema al último mono de la cadena.

En este caso, el último mono de la cadena es Chrome.

Independientemente de los gustos de cada uno acerca del navegador que usen, ya que somos libres de usar alguno de los cientos existentes (amigos, el mundo no solo es Safari, Firefox o Chrome… o algún rezagado que tira de Opera), los blogs de la manzana se han lanzado a la caza de brujas contra el último mono, principalmente, porque quienes gobiernan el timón de esos lugares de opinión no saben mucho más que aquel que lo lee.

Por eso, se frotan las manos con la salida de la nueva versión de Chrome que, promete y promete, que usara menos memoria y estará mas optimizado que antes para que se disfrute de una correcta navegación.

Lo que no cuentan estos blogs de opinión es que quizás el problema no este tanto en Chrome y sus ganas de (como definen ellos) devorar memoria y si, también en la mala gestión de la misma por parte de OSX.

Aquellos «expertos quejadores» y «expertos ninjas» de la informática se quedan en abrir Monitor de Actividad como un Santo «Gripal» y quedarse vanagloriados por los numeritos de la memoria, que, ni comprenden ni quieren entender, gritando a los cuatro vientos los números tan grandes que ahí ven. Y, como he indicado, culpando al ultimo mono.

Así a modo rápido de respuesta, si Chrome fuera tan malo y devorara tantos recursos que matara a la maquina, esta misma situación se repetiría en todos los sistemas pero… oh wait, no pasa eso y si en OSX. Así que, tirando de la manta, quizás sea más problema de OSX que de Chrome dicho fallo. La manía de comprimir, descomprimir, y dejar huecos que luego otras aplicaciones no son informadas, inclusive el propio Chrome de que ahí no están los «droides que anda buscando» son más culpables del problema de rendimiento de Chrome que el consumo de este. La gestión de memoria es una chapuza y la memoria es la base de nuestros equipos al igual que las personas. Si funciona mal, todo va mal.

Pero como los creadores de opinión no pueden estar en el bando perdedor, ya sea por ignorancia o por mero chovinismo o [poner aquí otra razón, que seguro que la hay] culpan al último de la fila. Al que es sencillo culpar porque es quien ves y quien interaccionas. Todo muy inteligente, por supuesto.