Vaya por el dios que mas os guste, que Apple se ha vuelto otra vez seria con el tema de los rumores (en mentirijilla, como siempre) y ahora va a tomar “medidas” frente a todos aquellos (empleados, primordialmente) que abran la boquita con las cositas que Apple esta haciendo.


Y hasta ahí podemos contar, porque en el fondo esta misma cosa es un déjà vu vivido cada cierto tiempo. Como todo en Apple, una rueda, algo que sucede siempre y repetidamente cada cantidad de tiempo finita. La misma mierda de siempre.

Aunque lo mejor no es que Apple este haciendo el teatrillo dejando caer que hace mucho al quejarse de los rumores, sino que la gente caiga en su juego y los medios de desinformación lo pongan en mayúsculas.

Porque recordad que los medios que viven de Apple, ¿que harían si Apple no dice nada?, morirse.

Recordad que el mundo de la manzana, aunque os cuenten lo contrario, no es muy grande ni da para muchas cosas. Solo ha entrado en una dinámica “Salvame” donde lo único que tanto a usuarios como a medios interesa es contar rumores y miserias existentes sacando la chorra a pasear para mostrar que la suya es mas grande. Vamos, que da penica.

Hablar todos los días cosas nuevas de Apple es tener una malsana obsesión en un mundo en el cual tu eres el rey pero que esta realmente montado sobre nada. Un castillo de naipes virtual donde muchos suben arriba y son utilizados por terceros para sacarles los cuartos a base de clickbaits, discusiones esteriles y mamadas de grupo.

Obviamente la empresa tiene que alimentar esta caldera de vapor estéril ya que, si no lo hace, se deja de mover y al final se evapora. La propia empresa azuza a los medios que azuzan a los usuarios para empujar y sacarles la pasta mediante acaloradas discusiones que no van a ningún lado. Una penita por los que entran a trapo.

Así que, aquellos que hablan de volver a las “sorpresas de las presentaciones” no se si se han dado cuenta que la estrategia del moribundo es justamente la que vivimos ahora, quejarse de lo que necesitas para poder subsistir y mantener el gancho. Convertir al asesino en victima para que los pobres tontos incapaces de verlo en perspectiva sigan jugando.

Pobrecita Apple, lloremos como plañideras porque salen todos sus misterios a la luz.