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Schiller se ríe en tu cara y se queda tan fresco

Recordad que os trataran como piensan que sois, de ahi que el amigo Schiller ha decidido trataros como tontos porque piensa que sois así, tontos.

Como los medios de contar mentiras repiten, en una entrevista en Engadget ha usado el comodín del coche, comparando su producto e igualándolo a un coche de alta gama a fin de hacer que el resto sean coches de gama baja.

¿Tan tontos piensa que sois que ha igualado las letras del iPhone con rapidez y velocidad?. ¿En serio?. ¿Y encima picáis y le alabáis?.

Anda y que te ondulen Phil que ya todos sabemos que las comparaciones son odiosas y que solo son útiles y verdaderas si en la comparación ganas (aunque sea a través de comparaciones sesgadas).

La mía es más grande

Ahora que queda poquito para la salida del iPhone 6, 6 plus y demás charrafandangas los blogs de contar mentiras, tanto por un lado como del otro, se están llenando del típico “la mía es la más grande”.

Sí amigo, tu teléfono o tu próximo teléfono o el teléfono del cuñado siempre es el mejor de todos.

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Porque no hay que compararse con Jobs

Hoy, revisando el maldito twitter me he encontrado un tweet que enlaza con un articulo interesante: Parad de compararos con Steve Jobs.

A grandes rasgos, compararnos con El Salvador y su maravillosa vida, llena de éxitos, “cojones” para negociar (como dicen ellos) y personalidad para llevar a la gente a la excelencia nos lleva a la depresión.

A modo de resumen indica de forma clara que hay que saber compararse con la gente, tomar lo bueno y ser lo suficientemente listos como para saber que esta a nuestro alcance y que no. Hay que esforzarse, si, pero tampoco hay que ser un loco suicida. Y por supuesto, menos aun idolatrar a quien no hay que hacerlo.

No existen dioses ni salvadores, y por supuesto Jobs no es un salvador. A veces, pensandolo fríamente, ni siquiera es un tipo listo. Es un señor vendedor, si, es su cualidad y nada más.

Porque si hay mucha gente que su máxima es ser El Salvador, ser Jobs y, quizás lo mejor no es ser el sino ser tu mismo.